LA CASA EN EL ÁRBOL

Recuerdo aquellos años en Las Viñas cuando fabricaba con mis amigos rudimentarias cabañas hechas con toallas y cuerdas al pie de los olivos o en lo alto de las mimosas. Colapsaban a la mínima que soplaba, pero era muy divertido, nos pasábamos las horas muertas campeando con los prismáticos, hablando de pájaros, haciendo tiro al blanco con la balinera o bebiendo los quintos de cerveza que robábamos de la cocina de horno. Recuerdo que mi amigo Juan y yo nos sentíamos como Tom Sawyer y Huckleberry Finn, en las alturas de nuestra mimosa, viendo a la gente pasar inadvertida.
Cuando miro estos refugios en los árboles, pienso en estructuras vivas donde lo construido cambia con los años al igual que crece el árbol y absorbe los nudos del refugio, aceptándolo como propio, como si se tratara de un esqueje.
Es fascinante comprobar cómo todavía existen tribus en el Amazonas con sus colonias perdidas en la jungla...como conectan sus casas con pasarelas colgantes igual que en el bosque de Sherwood o el planeta de los Ewoks. Estas construcciones en los árboles no son sólo casas para niños, han supuesto para muchos un auténtico modo de vida durante siglos.
Todavía quedan maestros ebanistas que construyen verdaderas maravillas, obras que inspiran a miles de personas, que como yo, quieren construir una casa en el árbol, algún día.
Esta es una selección pesonal, sacada de algún que otro recorte y por supuesto del inagotable google images...pero sólo he rascado en la superficie.
Altamente recomendable el blog de Pete Nelson donde cuenta sus viajes en busca de las treehouses que tanto le obsesionan, tiene varias publicaciones y según tengo entendido, de todos los especialistas en el tema este es el de mayor actividad.