RESOLUCIÓN

Estoy diseñando una escuela taller-centro de reparaciones para el barrio de Tetuán como propuesta para mi proyecto de fin de carrera. Llevo varios meses dándole vueltas a la forma de las escuelas profesionales contemporáneas; la relación con el barrio, la ecualización entre práctica y teoría...
Todo empezó en El Rastro de Madrid.
El año pasado, compré por un euro en uno de los puestos ilegales de la calle Arniches, una maravillosa enciclopedia ilustrada que cuenta, con todo lujo de detalles, el utillaje y los procesos de los principales oficios profesionales de los años treinta, es brutal.
Bien, ya en casa y después de inspeccionar la enciclopedia con calma, se me ocurrió un buen enunciado para mi proyecto: un centro para recuperar los antiguos oficios, centro que más adelante, incorporaría la idea de dispositivo de reparación (desde reteflonado de sartenes hasta reparaciones de electrodomésticos).
En este proyecto podría hablar de temas que me rondan desde hace bastantes años; la relación entre lo preexistente y lo contemporáneo, la recuperación de la tecnología vernacular, hacer arquitectura enlazando componentes (architectural patchwork, como hacen los DJ mezclando música), plantear nuevos modelos profesionales y de autogestión...
Después de haberme hecho tropecientas listas de herramientas, máquinas y demás historias, llegué a la conclusión de que diréctamente puedo utilizar estos artilugios como elementos constructivos, como el que se amuebla su casa con el catálogo de Ikea. Estos catálogos de elementos constructivos están formados por: trozos de gruas (puentes), andamios (fachadas), neumáticos (mobiliario), cartéles de carretera (soporte publicitario) , atracciones de feria (espacio semipúblico) , carrocerías (acabados), tolvas (lucernarios)...