ABRECARTAS

Qué suerte tuvieron estos abrecartas, que fueron a parar a tu escritorio... Lo recuerdo como un pequeño teatro de juguete, lleno de personajes maravillosos, de roles intercambiables. No había mejor escenario para los juegos de un niño. Supongo que mi afecto por los papeles, por los objetos curiosos, por los materiales nobles, por la tipografía y por tantas otras cosas, nace entre abrecartas y pisapapeles, junto a tu escritorio.